Hace poco visité una farmacia nueva en mi barrio y lo que realmente me impresionó fue la amabilidad del personal. Quizás por ser una farmacia nueva, el interior estaba limpio y bien organizado, y el personal me recibió con entusiasmo al entrar, lo que me hizo sentir cómoda a pesar de ser mi primera vez. Después de entregarles mi receta, la farmacéutica me explicó con calma cada medicamento, incluyendo las dosis, las precauciones y las combinaciones de alimentos que debía evitar. A pesar de su apretada agenda, nunca dudó en hacer preguntas; en lugar de eso, preguntó: "¿Tiene alguna otra pregunta?". Esto me infundió confianza. Incluso mientras esperaba, se aseguró de que estuviera cómoda, e incluso al pagar, fue amable y atenta, lo que me dejó con una sensación de bienestar. Esta farmacia no se trata solo de dispensar medicamentos; se trata de cuidar a las personas, así que seguiré usándola. Como el nombre de la farmacia no aparece, lo publico como el hospital en el mismo edificio.