Está cerca de la estación de Balsan, accesible tanto en metro como en autobús, lo que facilita el transporte público. El edificio es nuevo, por lo que las instalaciones están limpias en general y el interior del hospital tiene un ambiente agradable. Agradecí las explicaciones detalladas y amables del personal de recepción. El médico también fue muy atento, guiando a los pacientes solo a las áreas necesarias sin sobremedicarlos. Las imágenes de ultrasonido se proyectaban desde el techo, lo que permitía un seguimiento en tiempo real. También se ofrecen exámenes médicos, lo que lo convierte en una buena opción para las revisiones nacionales. A veces suele haber mucha gente, así que recomiendo reservar antes de visitarlo. También hay una farmacia en la misma planta que el hospital.