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Reseña del primer tratamiento de Levinas en la Clínica La Classe

Tuve mi primera sesión con Levinas. Mis preocupaciones eran un tono de piel apagado, imperfecciones residuales y enrojecimiento ocasional. Durante la consulta, la directora evaluó mi tipo de piel (seca, mixta, sensible) y diseñó un plan que comenzaría con un nivel de energía bajo y lo aumentaría gradualmente. El tratamiento consistió en lavarme la cara, aplicar un gel refrescante, escanear todo mi rostro en modo tonificador y luego enfocar la energía en las zonas con imperfecciones más visibles con tratamientos localizados. El dolor fue mínimo; una enfermera monitoreó la reacción de mi piel y me aplicó enfriamiento durante todo el procedimiento, minimizando las molestias. Experimenté un ligero enrojecimiento y tirantez inmediatamente después del procedimiento, que desapareció en dos o tres horas, y pude maquillarme al día siguiente sin interrumpir mi rutina diaria. En una semana, mi piel se había iluminado en general y la aspereza alrededor de los poros había disminuido. Las imperfecciones finas también comenzaron a desaparecer para la segunda o tercera sesión. Lo que más aprecié fue que el hospital registrara de forma transparente el número de inyecciones, la energía y la zona afectada por sesión. También brindaron cuidados posteriores, incluyendo una ampolla calmante y 10 minutos adicionales de luz LED de baja potencia para facilitar la recuperación. La sala de espera y la sala de tratamiento estaban limpias, y el personal brindó consejos específicos para el cuidado de la piel sensible (regular la frecuencia del lavado, usar agua tibia y evitar la exfoliación irritante), lo que inspiró confianza.
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