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¡Olvídate de las preocupaciones con el tratamiento de caries! Tras tu visita al dentista, incluso tu mente se sentirá más fresca.

El día que me empastaron la caries en el dentista fue mucho más estresante y me concentré más de lo que esperaba. Tumbado en la silla, la luz que me daba en la cara me tensaba el cuerpo sin motivo, y el simple sonido de la máquina me hacía sentir como si todos mis nervios estuvieran concentrados en la muela. El dentista me dijo amablemente: "Se acabará pronto. Levanta la mano si te duele", pero cuando me pusieron la anestesia, incluso el más leve pinchazo me latía con fuerza el corazón. Aun así, la anestesia hizo efecto enseguida, así que apenas sentí dolor, y el proceso de tallar y empastar la caries fue más fluido de lo que esperaba.
Después del tratamiento, me miré al espejo y vi mis dientes perfectamente empastados, lo cual fue refrescante, y pensé: "Debería haber venido antes". Sentía la boca un poco entumecida antes de que pasara el efecto de la anestesia, pero por suerte, pasó sin mayores molestias. Estaba nerviosa por ir al dentista después de tanto tiempo, pero una vez que terminó, me sentí mucho más ligera y aliviada. De ahora en adelante, tendré el valor de ir enseguida sin demora si algo parece estar incluso un poco fuera de lugar.
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