Después de apagar las luces y mirar mi teléfono inteligente durante un buen rato en la oscuridad de la noche, empecé a sentir los ojos secos e irritados. Con el tiempo, mi presión intraocular subió y tuve que buscar medicación de un oftalmólogo. Por suerte, había un oftalmólogo en Seosin-dong muy minucioso, así que recibí tratamiento sin mayores preocupaciones. Las explicaciones del director fueron tranquilas y fáciles de entender, y el personal, en general, fue amable, lo que me dejó una buena impresión. Aunque hubo un tiempo de espera, no fue tan largo como esperaba, así que no fue incómodo. Esta experiencia realmente me hizo comprender la importancia de la salud ocular, y ahora intento no mirar nunca mi teléfono inteligente en la oscuridad. ¡Todos, nunca miren su teléfono inteligente en la oscuridad!