Hace aproximadamente un mes, tras varios días sin dormir bien, empecé a sentir dolor en las manos y el cuello. Quizás debido a mi mala postura, me despertaba con rigidez y dolor cada mañana. Finalmente, acudí al Hospital Jungang para recibir tratamiento. El médico me explicó que había acumulado mucha tensión muscular y me recomendó fisioterapia. Durante el tratamiento, sentí que la rigidez disminuía gradualmente gracias a la combinación de terapia de calor y masajes. Después, la tensión disminuyó, lo que me permitió moverme con mucha más comodidad. También seguí las instrucciones de estirarme regularmente en casa. Después de unos días, el dolor disminuyó significativamente y me recuperé hasta el punto de que apenas sentía molestias en mi vida diaria. Esta experiencia reafirmó la importancia del sueño y el cuidado de la postura.