Recibí tratamiento por una cortadura en el dedo en Cirugía Plástica Veterinaria. Aunque tuve que acudir con prisa, la rapidez y la tranquilidad con la que me atendieron y la guía me aliviaron enormemente la ansiedad. Examinaron la herida a fondo y me explicaron por qué era necesario un tratamiento específico, lo que me dio confianza. Fueron meticulosos con la desinfección y muy considerados al decidir si usar suturas o no. También se aseguraron de minimizar mi dolor durante el tratamiento, lo que hizo que la experiencia fuera mucho más cómoda de lo que esperaba. Además, me dieron instrucciones detalladas sobre los cuidados y precauciones posteriores al tratamiento, para que pudiera cuidarla sin preocupaciones al regresar a casa. Aunque la herida era leve, quedé satisfecho con la atención al detalle y la cicatrización, típicas de una clínica de cirugía plástica.