Llevaba varios días con un dolor muy fuerte en la parte baja de la espalda. Tanto sentada como acostada, el dolor persistía. Incluso sentía un hormigueo en los glúteos y las piernas. Sabía que no podía esperar más, así que fui a consulta. El médico escuchó atentamente mis síntomas y me explicó que no se trataba de un simple dolor de espalda, sino probablemente de ciática con dolor irradiado.
Me impresionó que el médico identificara la causa del dolor mediante radiografías y un simple examen neurológico, y que no se limitara a recomendar un procedimiento, sino que determinara el plan de tratamiento considerando mi estado actual y mis hábitos de vida. Ese mismo día, me aplicaron una inyección de bloqueo nervioso y fisioterapia para aliviar rápidamente el dolor, y me explicó detalladamente las precauciones antes y después de la inyección. El procedimiento en sí fue menos doloroso de lo que pensaba, e inmediatamente sentí una reducción notable de la presión en la zona lumbar y las piernas.
A diferencia de otros hospitales, aquí la consulta no se me hizo corta, y las explicaciones sobre el dolor y el proceso de recuperación fueron fáciles de entender, lo que me ayudó a aliviar la ansiedad. Unos dos días después del tratamiento, el entumecimiento de mis piernas disminuyó considerablemente y mi vida diaria se volvió mucho más fácil. Me sentí muy satisfecho con que el tratamiento incluyera la prevención de recaídas en lugar de ser solo un tratamiento a corto plazo.