Llevo un mes con un sabor amargo en la boca y aftas bucales en la lengua, y por mucho que lo intentaba, nada funcionaba, así que fui al hospital. El médico fue muy amable, me explicó todo y me trató muy bien. Dijo que llevaba bastante tiempo con los síntomas y que debía de tener mucho dolor, así que me diagnosticó glositis. Me aplicó ungüento en la boca con cuidado y me recetó un medicamento. Me dijo que volviera la semana que viene y que no me preocupara.
Si hubiera ido antes al hospital, no habría sufrido tanto. Sufrí por nada.
Compré algunos medicamentos, enjuague bucal y ungüento en la farmacia y cuando llegué a casa ya me sentía mejor.
El hospital no cuenta con estacionamiento propio, pero puede estacionar en un estacionamiento de pago cercano y obtener un pase, así que no tiene que preocuparse por el estacionamiento. Es conveniente porque varios hospitales se encuentran en un mismo edificio.