Recientemente visité a un oftalmólogo debido a una sequedad ocular severa y una sensación de cuerpo extraño en los ojos. Las lágrimas artificiales por sí solas no me ayudaron, así que me sometí a un examen exhaustivo. El director me mostró personalmente el estado de mis glándulas de Meibomio e identificó claramente la causa. Fue más allá de simplemente recetarme gotas para los ojos y me explicó amablemente la importancia de las compresas tibias y la limpieza de párpados, lo cual fue de gran ayuda. El proceso de examen fue sistemático, y su sincera atención a mis inquietudes me infundió confianza. Después del tratamiento, mi fatiga ocular se redujo significativamente y mi visión se volvió más nítida. La honestidad del director en el tratamiento, sin sobrediagnosticar, me hace recomendar ampliamente esta clínica a cualquier persona que sufra de síndrome de ojo seco.