Acudí a una clínica de otorrinolaringología debido a una rinitis alérgica grave que se presentaba con cada estación, lo que dificultaba mi vida diaria. Los estornudos constantes y la congestión nasal me causaban mareos. El médico me mostró el estado de mi mucosa nasal a través de una endoscopia nasal y me lo explicó amablemente. No solo me recetó medicamentos, sino que también me dio consejos prácticos y detallados, como el control de la humedad interior y la irrigación nasal. Después de usar los medicamentos y el espray recetados durante unos días, mi nariz se despejó, respiré con mucha más facilidad y ya no tenía problemas para dormir por la noche. Su atención a mis preocupaciones y su ausencia de tratamientos excesivos me dieron confianza.